Nivel 0 Lo compras todo hecho
El pan, el yogur, el queso, la mermelada, el caldo, el jabón, la crema. Todo llega a casa terminado. Cocinas poco, y lo que cocinas parte de algo que ya venía elaborado.
Casi todos hemos estado aquí. Y estas cosas no se dejaron de hacer por dejadez: dejaron de hacer falta.
Llegó la era de la conveniencia: todo se puede comprar hecho, más rápido y más barato. Y cuando algo deja de hacer falta, se deja de hacer. Si se deja de hacer durante dos generaciones, se deja de saber hacer.
Ese es el problema. Pero del Nivel 0 se sale haciendo una cosa. Una sola. Un producto que dejas de comprar porque ya sabes hacerlo.
Nivel 1 La cocina
Aquí tenemos acceso todos, vivas donde vivas. No produces tu propia materia prima: compras el ingrediente y lo transformas tú.
Lácteos — yogur, kéfir, queso fresco, ricotta, mantequilla. Fermentos — chucrut, kimchi, kombucha. Conservas. Cosmética y remedios caseros — cremas, bálsamos, jabones. Pan.
No necesitas terreno, ni animales, ni nada especial. Solo una cocina y un poco más de tiempo.
Y es el nivel más amplio, el más profundo y el más importante de los tres. Todo lo que produzcas en los niveles 2 y 3 acaba aquí.
Nivel 2 Producción vegetal
Tienes algo de espacio: un balcón con macetas, un jardín pequeño o un terreno con huerto y frutales. Empiezas a producir parte de lo que comes.
El compromiso sube, y los recursos también: hay que planificar, invertir en semillas y herramientas, sembrar, regar y cosechar.
Y aquí es donde el Nivel 2 y el Nivel 1 se retroalimentan. Todo lo que produces en el huerto pasa por la cocina para ser conservado, transformado o cocinado. Los tomates se convierten en conserva. Las hierbas aromáticas se secan y duran todo el año. Lo que no te comes, se lo comen las gallinas, las cabras o los conejos — y ahí entra el Nivel 3. O, si no estás en ese nivel aún, va al compost y vuelve a alimentar el huerto.
Nivel 3 Producción animal
Aquí te comprometes de verdad. Tienes animales que te necesitan todos los días. No es como el huerto: si un día no riegas no pasa nada, pero un animal necesita agua, comida y atención siempre. Si te vas de viaje, tienes que organizarlo. Si se pone enfermo, tienes que actuar.
Aves — gallinas, patos, ocas — para huevos y carne. Conejos, discretos y en poco espacio. Y si vas más allá, rumiantes: cabras y ovejas para leche y carne.
Y todo vuelve a los otros niveles. El estiércol vuelve al huerto. La leche vuelve a la cocina convertida en yogur, queso y mantequilla. El exceso de huevos de primavera se conserva. El ciclo se cierra solo.